René es el estudiante más brillante de la universidad, es un cerdo de familia burguesa inmerso en su tesis de licenciatura: "La morfología de las especies y la evolución porcina", una investigación que le ha costado sangre, sudor y lagrimas durante más de un año.
Se ha documentado en las mejores bibliotecas del país, ha viajado hasta el desierto de Europa donde ha encontrado restos porcinos de más de 50.000 años de antigüedad, ha recogido restos de una antigua civilización extinguida y un libro escrito en francés llamado biblia, exactamente igual a nuestro libro santo.
René tiene en sus manos la teoría de la evolución de las especies. Le ha citado hoy en el restaurante Corral su director de tesis, Pierre Ferrand, rector de la universidad y futuro ministro de educación. Desde luego es un cerdo con mucho peso y René sabe que bajo su sombra puede escalar peldaños rápidamente.

Media hora antes, René acude al restaurante, pide un vermut de bellotas y repasa minuciosamente todos los capítulos de su tesis, casi trescientas páginas que revolucionarán el pensamiento de la raza porcina. Se pregunta cual será la reacción del clero. Después de la publicación de su libro nadie podrá decir "dios creo al cerdo a su imagen y semejanza hace 8.000 años", él demostrará que la vida comenzó en el agua hace millones de años y que la evolución de las especies nos ha llevado hasta los únicos seres conscientes del planeta, el cerdo inteligente.
Ferrand llega puntualmente, saluda a René y sin más preámbulos va directamente al grano:
- Me llegó su tesis hace tres días y quiero felicitarle por su gran trabajo, espectacular y completísimo. A cambio de su tesis, yo le ofrezco dos cosas: un futuro nombramiento como asesor del ministro de educación y una tesis que traigo conmigo y que sustituirá a la que ha realizado. Su licenciatura ya la ha conseguido, pero la tesis que ha escrito nunca ha existido, ¿está claro René? - Ferrand termina la pregunta con una sonrisa de dentífrico mientras René permanece incrédulo con la boca abierta.
- ¿Qué insinúa Ferrand?, mi tesis revolucionará la política, la religión y la sociedad.
- Por eso no quiero que la publique, y el presidente del gobierno tampoco quiere. No vamos a revolucionar nada, me oye. La religión ayuda a muchos cerdos que no tienen ningún otro apoyo y no nos conviene que la población piense por sí misma, puede ser peligroso, podrían manifestarse en masa y acabar con nuestro régimen.
- ¿Quiere condenar a la población a la ignorancia, a la oscuridad más absoluta? Lo hacen para poder manipularlos a su antojo, ¿no es cierto Ferrand?
- Cuando tenga canas lo comprenderá todo. El cerdo no está preparado para el libre albedrío, no sabría que hacer, se destruiría sin leyes, sin dogmas ni coordenadas, sin hojas de ruta y sin la esperanza del más allá. Nosotros somos los encargados de dirigirlos, el gobierno, la religión, las instituciones, y desde ahora usted también.
- Ocultan la verdad y tejen patrañas, ¿Quien era la civilización extinguida anterior a la nuestra? - inquirió René mirándole a los ojos.- Los humanos. Hemos tenido que modificar su cadena genética para evitar que vuelvan a destruir el mundo. Fuimos sus prisioneros hace miles de años y cometieron las matanzas más terribles con nosotros, eran sádicos y unos verdaderos salvajes. Destruían todo lo que tenían a su alcance y lógicamente se destruyeron ellos mismos. René, yo le entiendo, también he sido joven y he tenido sueños utópicos, pero no insista, nadie publicará su tesis, ya está prohibida. Todo esto lo hago por el bien de nuestra civilización.
René se quedo en silencio, resignado y sin esperanzas. Un cerdo con smoking se acercaba, era el camarero:- ¿Han elegido ya señores?
- Una ensalada mixta para mí, no quiero nada más - pidió René con la mirada perdida en el vaso de vermut.
- Yo quiero un humano lechal al horno, que esté poco hecho - pidió Ferrand sin dejar de mirar a René.
- ¿Quiere elegirlo de la jaula que tenemos en el corral? - aconsejó el camarero.
- No, elíjalo usted, gracias.

































