Hoy es uno de esos días en los que el mundo gira en sentido contrario. Las nubes derraman su liquido mágico mientras observan una ciudad desierta llena de asfalto. Llueve copiosamente sobre un Madrid desolado, solo veo edificios grises y calles vacías entre el sonido monótono de la lluvia. Tampoco hay gente en el Parque del Retiro, ni siquiera hay pájaros. Hace unos años se podían ver petirrojos, ruiseñores e incluso ardillas, pero ahora solo quedan árboles huérfanos de vida.
La Puerta del Sol está vacía, ¿donde estarán los del 15M? No hay ni un solo coche y los comercios están cerrados. Es posible que hoy sea fiesta local y no me haya enterado. Últimamente no se ni en que día vivo, ni por qué estoy seco con este chaparrón.
Suena la música en mi mente, canciones que huelen a otoño, a calles vacías y sobre todo a ella. La recuerdo sentada en la arena al atardecer, muy cerca del mar, observando la transformación de colores sobre el agua, un caleidoscopio marino que termina convirtiéndose en un desierto rojo de estrellas centelleantes. Yo sabía que esas estrellas no eran reales, pero ¿qué es real?
Ya no hay mar, solo lluvia y tormentas, y como un yonqui con síndrome de abstinencia, me aíslo esperando que remitan los síntomas con el paso del tiempo.
Ya no hay mar, solo lluvia y tormentas, y como un yonqui con síndrome de abstinencia, me aíslo esperando que remitan los síntomas con el paso del tiempo.
Ojalá tenga suerte mañana y me encuentre con alguien, llevo dos años recorriendo calles vacías, justo desde el día que te fuiste de casa.
You were right about the stars
each one is a setting sun.
