Yo ya no entiendo nada: la Falange pide justicia en los juzgados, los de la trama Gürtel juzgan a Garzón. ¿Pero esto que es? ¿Qué pasa con la justicia?
Garzón ha encarcelado a la cúpula socialista del Gal, a criminales de guerra, a terroristas, y ha destapado la financiación ilegal de los dos partidos mayoritarios. Ante este curriculum espectacular, las fuerzas del mal no se han rendido y al superjuez le han puesto otro palo en la rueda. A Garzón se la tenían jurada unos y otros; la aplicación de la Memoria Histórica y los apellidos ilustres que han sido salpicados en la investigación de corrupción y financiación ilegal del PP, ha sido la gota que ha colmado el vaso y quizá los últimos casos del juez Garzón.
Claramente podemos apreciar como el poder judicial está tan pringado como el político, los “minidioses” de la Audiencia Nacional están juzgando a Garzón por encargo y por motivos políticos, pero por lo menos no será eliminado mediante bombas a manos de la mafia como sus colegas italianos Falcone y Borsellino, sino con su propia medicina: tres juicios.
Los norteamericanos no se complican tanto la vida, mandan al FBI a cualquier rincón del planeta para luchar contra los enemigos de la civilización, y como si fueran superhéroes, cierran portales de Internet para proteger un derecho y vulnerar otro. Al margen de la moral de los dueños de Megaupload (nos intentan manipular con las historietas del travieso Kim Schmitz), no se pueden cazar moscas a cañonazos, así no se va a solucionar el problema de la piratería. Internet no es propiedad de nadie, con más orden y menos libertad lo único que van a conseguir es unir todavía más al colectivo de internautas que no quieren pagar por nada. La única manera de atajar la piratería es bajar los precios en la red, eso lo sabe muy bien la industria de contenidos, el modelo actual no funciona, ganar menos y vender más es la clave.

