Estuvimos conversando de mesa a mesa sobre el incidente hasta que me pidió permiso para sentarse en mi mesa argumentando que corríamos el riego de quedarnos afónicos. De verbo fácil, irónico, atractivo y educado, no parecía pertenecer al tipo de ganado que abundaba en ese lugar. A mí pregunta sobre la agenda, me dijo que escribía apuntes para un libro.
—¿Qué hace un escritor en un sitio como este? —le pregunté irónica.
—Podría preguntarte más o menos lo mismo, pero bueno, sí, soy un cuenta historias, por el día escribo y por la noche preparo lo que voy a escribir el día siguiente inspirándome en tugurios como este. Ahora estoy escribiendo sobre singles, por eso estoy aquí, para informarme de primera mano de todo lo que se cuece por aquí, haciendo casi de espía.
—No me incluyas en el grupo, estoy aquí..…....digamos que por una pésima elección —intenté salir de su mira telescópica.
—Bueno, para que lo voy a negar, yo soy un single, estoy afortunadamente separado y poco a poco he desarrollado una clara alergia a los contratos. Cuando me invitan a una boda y veo a las víctimas, no puedo dejar de sentir pena por ellos.
—Sí, yo también estoy separada, y desde luego ya no busco al príncipe azul. La convivencia es complicada, y la relación de pareja eleva esta dificultad hasta el nivel diez; es tóxica, una lucha de egos, es un viaje destinado al fracaso. ¿Cuantos ejemplos quieres que te ponga sobre la mesa además del mío? —le dije riendo.
—Solo los que hayan tenido éxito, así acabamos antes —reía acompañando mi risa.
—No te interesará una mánager para relanzar tu carrera literaria? —le pregunté con algo de sorna.
—Gracias por tu proposición pero no te podría pagar, apenas puedo mantenerme yo. Si no fuera por el pluriempleo no podría vivir de mis libros, pero no me quejo, muy pocas personas pueden decir que trabajan en lo que les gusta, además, cuando escribo puedo ser Dios dentro del universo del libro. Decido quién es el protagonista, el color de ojos de ella, donde y cuando se van a producir los encuentros casuales de los personajes. Si quiero puedo hacer caer desde un cielo gris una fina lluvia sobre el asfalto de una calle vacía, y puedo desnudar los pensamientos de cualquier personaje solo con rescatar imágenes de sus sentimientos. Al fin y al cabo escribir es principalmente una terapia, un tubo de escape que evita que las dudas y las contradicciones se queden anquilosadas en el interior.
Me gustaba como desarrollaba sus argumentos, como movía sus manos y como cerraba sus ojos casi orientales cuando sonreía. Habían pasado dos horas a la velocidad de la luz y me sentía tan cómoda con su compañía que apenas escuchaba la desastrosa música del local, y si la gente que había a nuestro alrededor hubiera sido abducida por alienígenas, seguro que no me habría dado cuenta.
—Aprovechando que hablo con Dios, ¿no podrías haber perfeccionado un poco más nuestro cerebro?, porque te has lucido con el ser humano, tu invento biológico —le pregunté irónica.
—Siempre me han malinterpretado, el humano es el malo dentro de mi creación —dijo siguiendo la broma—, y el matrimonio ‘hasta que la muerte nos separe’ del que hemos hablado, es producto de los homo sapiens, no mía. Científicos y psicólogos opinan que la atracción entre dos personas no dura más de tres años en el mejor de los casos. Para que funcione una pareja, dando por hecho que los cerebros estén mínimamente equilibrados, deberían convivir como máximo un par de días al mes, después, cada uno en su casa, y así estoy seguro que tenemos una pareja feliz para años. Puede que las relaciones sexuales y los vínculos de amistad funcionen mejor de manera separada, así sabríamos a que atenernos y que relación elegir sin tener que cargar con todo el pack. Esa es mi receta.
—Y tú, que elegirías conmigo: ¿amistad o sexo? —le dije con malicia.
—Contigo apostaría por una relación platónica, porque a pesar de no conocerte apenas, pareces tan especial que no me arriesgaría a perderte si primero consigo tenerte. Bueno, ahí va mi proposición: sexo durante una sola noche y comunicación mediante una carta escrita a mano, una vez al mes, y no vernos nunca más. ¿Qué me dices? —me dijo mirándome directamente a los ojos.
¡Estaba hablando en serio! Era una proposición indecente, lo sabía, pero había algo en él y en sus palabras que me incitaba a participar en el juego. Después de mantener su mirada, sonreí y acepté su trato con un beso.
Acabamos en su casa, y esa noche descubrí que era la persona que había estado esperando toda mi vida......…..pero habíamos acordamos no volver a vernos.
Uff me espero al final, yo ya me estoy enamorando de el
ResponderEliminarBesos
Tú sabrás lo que haces, un tío escribiendo en una zona de encuentros y tal.........., yo no me fiaría.
EliminarUn abrazo
Así son las historias.
ResponderEliminarMagníficamente contada.
Saludos.
Un saludo Pitt
EliminarLa proposición tiene su punto irresistible, pero no parece sostenible (bueno, vale, juego con ventaja porque ya leí la tercera parte...)
ResponderEliminarMuy buena la historia, completa, Steppenwolf.
Besos
Si me permites que opine al respecto, yo creo que el tío iba a ligar y se inventó lo de ´soy escritor´
EliminarBesos