
Si las santas escrituras proclaman claramente la defensa de la vida y el rechazo de la pena de muerte como manera de expiar los pecados, ¿por qué entonces los gobiernos más conservadores y los núcleos de población más radicales y ultrarreligiosos son los más proclives a la aplicación de la pena de muerte? Esto sucede en todo tipo de sociedades y religiones desde hace muchos siglos. Sin ir más lejos podemos recordar las fechorías cometidas por la banda de la santísima inquisición en la Europa del siglo XV, quemando vivos a los herejes y a las brujas. Un gran espectáculo luminoso al abrigo de la hoguera. Así habló el Génesis sobre la pena de muerte:
“..el que atenta contra la vida de una persona, hiere gravemente el infinito amor de Dios, por tal razón se enfrenta al Creador y se hace reo de condenación. Solo el arrepentimiento sincero de la gravísima culpa cometida puede reintegrarlo a la gracia y a la amistad de Dios, que siempre espera el retorno del pecador para acogerlo con ternura en sus brazos.” (Génesis, 1-26)
“..el que atenta contra la vida de una persona, hiere gravemente el infinito amor de Dios, por tal razón se enfrenta al Creador y se hace reo de condenación. Solo el arrepentimiento sincero de la gravísima culpa cometida puede reintegrarlo a la gracia y a la amistad de Dios, que siempre espera el retorno del pecador para acogerlo con ternura en sus brazos.” (Génesis, 1-26)
"....Caín respondió al Señor: Mi crimen es demasiado grande para poder soportarlo. Desde hoy, deberé esconderme de tu presencia, iré por el mundo errante y fugitivo para no ser asesinado. El Señor replicó: Si alguien mata a Caín será vengado siete veces. Luego el Señor le marcó con una señal para que no le mataran quienes se encontraren con él." (Génesis,4,13-15)
Algo similar podemos decir del Coran; según Mustapha Bouhandi, profesor de la Universidad Hassan II en Casablanca, los argumentos en favor de la pena de muerte basados en el Corán responden a una lectura errónea del libro sagrado:
“Los regímenes árabes la mantienen porque la consideran su principal instrumento de represión, y no quieren perderlo. La mayoría de esos regímenes no están legitimados en las urnas y creen que cualquier clase de oposición que goce de apoyo popular es una amenaza. La pena de muerte es para ellos un medio efectivo de eliminar opositores, o al menos de intimidarlos y frenarlos. A menudo estos opositores son liquidados sin que medie juicio, incluso sin que sus familias jamás sepan sobre su ejecución o sean capaces de organizarles un funeral. La justicia depende del deseo de los poderes gobernantes. Cada condena a muerte, incluso en casos no políticos, está influida políticamente.”
El partidario de la pena de muerte, exhibe una mezcla de odio y miedo que le lleva a desear la muerte de los diferentes. Somos juez y parte, y por lo tanto responsables en mayor o menor medida de la integridad de todos los miembros de nuestra sociedad. Por nuestra sangre circulan genes durmientes de asesinos, violadores y sádicos impenitentes, y aquellos que son lapidados, electrocutados, envenenados y ahorcados, son un reflejo de nosotros mismos en diferentes circunstancias.
Es preocupante que todavía tengamos que ver en los mapas de los ejecutores de las penas de muerte como estan incluidos paises tan ilustres como USA, Japon y China, y de forma clara, las cifras de la pena de muerte indican la existencia de una sociedad enferma.
Es preocupante que todavía tengamos que ver en los mapas de los ejecutores de las penas de muerte como estan incluidos paises tan ilustres como USA, Japon y China, y de forma clara, las cifras de la pena de muerte indican la existencia de una sociedad enferma.
El silencio agrieta las sombras de la espera,
las lagrimas de miedo exploran las mejillas,
y el salvador de almas reza una oración,
mientras la muerte danza en el corredor
con su siniestra aliada, la letal inyección.
Los justicieros deciden quien muere
como díscolos dioses despiadados,
ellos son jueces, son verdugos
y también son asesinos.
y también son asesinos.