El acuerdo con los clientes ha sido total, a pesar de alojarme en la planta 13ª del hotel. Mi socio Ricardo me dijo que me cambiara de habitación. ¡Vaya tontería!, este Ricardo tiene más miedo que cinco viejas. Si se cae el hotel, no se va a caer solo la planta 13ª, digo yo.
Me llama poderosamente la atención que en una sociedad tan analítica como la nuestra, esté tan arraigada la superstición en todos los ámbitos, capas sociales y sexos. La superstición es la irracionalidad con mayúsculas.
Lo primero que he hecho al entrar al hotel, es cambiar de habitación y de planta, y me he propuesto no salir a la calle hasta mañana. Que nadie piense que lo hago por superstición...... es solo por precaución.
Me llama poderosamente la atención que en una sociedad tan analítica como la nuestra, esté tan arraigada la superstición en todos los ámbitos, capas sociales y sexos. La superstición es la irracionalidad con mayúsculas.
Mientras camino de vuelta al hotel, un gato negro cruza la calle sigilosamente y se guarece de la civilización en los bajos de un coche. ¿Estoy condenado a una suerte esquiva por eso? Solo faltaría que fuéramos racistas con los animales.

Prosigo sin hacer mucho caso de las señales malignas que anuncian catástrofes, e inesperadamente diviso el color amarillo de un billete de 200 euros en medio de la calle. Bajo de la acera, lo recojo, y observo unas palabras escritas en el reverso del billete que dice: ”Con la razón no es suficiente”, que curiosa frase. Levanto la mirada pensativo y veo a unos cincuenta metros un autobús que viene hacia mi. ¡Joder! Oculto mi rostro con los brazos instintivamente preparándome para el brutal golpe, pero solo oigo el sonido estridente del frenazo del autobús que milagrosamente queda a centímetros de mi cara.

Prosigo sin hacer mucho caso de las señales malignas que anuncian catástrofes, e inesperadamente diviso el color amarillo de un billete de 200 euros en medio de la calle. Bajo de la acera, lo recojo, y observo unas palabras escritas en el reverso del billete que dice: ”Con la razón no es suficiente”, que curiosa frase. Levanto la mirada pensativo y veo a unos cincuenta metros un autobús que viene hacia mi. ¡Joder! Oculto mi rostro con los brazos instintivamente preparándome para el brutal golpe, pero solo oigo el sonido estridente del frenazo del autobús que milagrosamente queda a centímetros de mi cara.
El propio conductor baja para auxiliarme del estado de shock en el que me encuentro.
- Le ha salvado la vida los nuevos frenos hidráulicos que le han instalado al autobús - me dice, tocandome la cabeza para asegurarse que no estoy herido.
- ¿Cuando? - le pregunto al conductor con el rostro pálido y desencajado.
- ¿Cuando? - le pregunto al conductor con el rostro pálido y desencajado.
- ¿Cuando qué?
- ¿Cuando le han cambiado los frenos?
- Esta mañana; los discos de freno ya estaban muy gastados. Yo soy muy supersticioso y no he querido conducir el autobús sin cambiarlos; hoy es martes y trece - dijo sonriendo.
Lo primero que he hecho al entrar al hotel, es cambiar de habitación y de planta, y me he propuesto no salir a la calle hasta mañana. Que nadie piense que lo hago por superstición...... es solo por precaución.
