Cuando alguien nos pregunte cual es nuestra profesión, quizá deberíamos contestarle que somos viajeros en el tiempo. Todas nuestras acciones están encaminadas a seguir en este viaje, nuestra travesía a través del tiempo es el objetivo principal, lo demás es secundario. El tiempo es el lazo y la característica fundamental de nuestra vida, sin él no correría el agua, ni giraría el sol, seguramente formaríamos parte de un gran cuadro inmóvil. El tiempo es la clave de nuestra existencia, a pesar de pensar constantemente en el futuro, vivir habitualmente en el pasado y dejar que nuestra vida se derrame sobre un suelo lleno de tiempo perdido.
La teoría de Einstein puso a prueba nuestro entendimiento y nuestra razón, demostrando que no estábamos preparados para aceptar que el tiempo pudiera ser una vía para cruzar dimensiones. La relatividad desveló lo que ya adivinábamos, que el tiempo no corre a la misma velocidad para todos ni en todas las condiciones, es subjetivo y relativo, muy rápido cuando estás en el cielo y tremendamente lento cuando te atrapa el tedio. Algunos dirán que estos planteamientos son muy relativos y seguramente Einstein estaría de acuerdo con ellos.
La posibilidad matemática de poder viajar por el tiempo ha activado la mente de escritores, guionistas y científicos que pretenden mediante aceleradores de partículas que elementos subatómicos viajen una milésima de segundo al pasado, buscando el portal por el que podrían llegar los viajeros del tiempo en el futuro, como si de un puerto se tratara. El momento de este descubrimiento sería el límite temporal, nada podría viajar a una época anterior.Todas las formulas matemáticas que enlazan espacio y tiempo, llegan a conclusiones sorprendentes: El espacio puede ser curvo y esférico, igual que los planetas, los átomos y todas las formas básicas de vida. Un viajero en el espacio, dependiendo de su velocidad y de la gravedad a la que es sometido, puede torsionar su propio tiempo como lo haría una pelota sobre una red flexible. Los satélites GPS lanzados al espacio dan fe de este fenómeno, su velocidad y la menor gravedad, atrasan el reloj del satélite con relación al reloj terrestre.
Todos alguna vez hemos imaginado retroceder en el tiempo para deshacer errores cometidos o rectificar una decisión equivocada, o hemos deseado también visitar el futuro y dar respuesta a muchas preguntas acumuladas, pero el presente es un escenario enorme, en él vive la vida, el ahora y aquí. El presente es suficiente. Utilizaré los recuerdos y la imaginación para desplazarme por el tiempo y si alguna vez me preguntan donde está el pasado o el futuro, no mentiré, únicamente diré que no existen.






































