17 de marzo de 2011

Atraco



        Tengo que reconocerlo, soy un atracador. Mientras espero el momento del atraco, viajo por mi memoria recordando como se produjo esta transformación. Todo empezó cuando fui despedido del banco después de una fusión. Tras varios meses de lunes al sol, la separación fue un mazazo, un jarro de agua fría. Ella se cansó de mí y yo seguía colgado de ella. Quede encerrado en una pesadilla de la que no podía despertar, me sentía victima de una maldición, de un hechizo de magia negra. Pintaban bastos y para colmo, las facturas, las multas y los avisos de embargo acudían como un bombardeo masivo, sin compasión. La angustia fue apoderándose de mí, estaba sumergido en la desidia y cada día más hundido, si no conseguía dinero rápidamente, estaría en pocas semanas durmiendo en la calle. Después de varias infructuosas entrevistas de trabajo, una luz se encendió en mi cabeza y supe en que sector quería trabajar, en mi mente solo había una palabra escrita en letras de neón: ATRACO.

        Llamé a Damián y a Marta, parados y desesperados como yo, con la moral por los suelos. Les propuse crear una sociedad para traspasar fondos desde los bancos a personas necesitadas. Esas personas necesitadas de momento éramos nosotros, y ese traspaso de fondos se llamaba atraco a bancos y a furgones blindados. No se lo tomaron en serio y tardaron varios días en reaccionar.  Tras desarrollar el proyecto, poco a poco fuimos reclutando a los mejores atracadores, valorando sobretodo su perfil personal. En pocos meses éramos una grupo armado, organizado y disciplinado, con armas y explosivos suficientes para volar paredes de acero, pero siempre con la premisa de evitar daños colaterales y bajas humanas.
        Las minutos anteriores al atraco eran los más tensos: me ajustaba el chaleco antibalas, sacaba minuciosamente el pasamontañas del bolsillo de la chaqueta y repasaba cien veces todos los detalles. Miraba el reloj otra vez, era la hora y las pulsaciones se disparaban. Los ocho componentes del comando arrancamos los dos camiones, y sin miedo pero con la adrenalina fluyendo con fuerza por las venas, preparábamos la emboscada del furgón blindado. 

Cuando trabajaba en el banco robaba a pensionistas, a familias con problemas para llegar a fin de mes y preparaba desahucios para expulsar a las victimas que no podían pagar la hipoteca de sus pisos. El banco se quedaba con el piso y con el dinero que habían pagado anteriormente la víctima, y a pesar de no ser un negocio redondo para los banqueros, todos sabemos que la banca siempre gana. Ahora ayudaba al proceso de devolución del dinero que los bancos habían robado anteriormente a la gente. Era de justicia, no me sentía un ladrón, en todo caso un transportista. 

        En el momento del atraco, el furgón apenas opuso resistencia, incluso diría que había cierta sonrisa cómplice entre los guardias de seguridad de la compañía. Era el décimo atraco en un año y cada vez sucedían de una manera más surrealista, como si de una silenciosa fiesta popular se tratara. Todo el dinero "recaudado" sería utilizado para crear cooperativas, subvencionar centros de rehabilitación social y laboral, para la concesión de microcréditos que ayudarían a mover lentamente el complicado engranaje económico desde abajo. Nuestros trabajadores y colaboradores aumentan sin parar porque juntos podemos, porque somos la nueva mafia con tentáculos de seda, somos la marea que suave y firmemente ocupa de nuevo la playa que le pertenece, somos la tormenta que alejará de nuestros bolsillos a los corruptos.
          

13 comentarios:

  1. 5.001 conmigo, a qué hora empiezo? Pero sin armas que me da tembleque y la puedo liar.

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  2. Lo de repartir esta muy bien, pasar por Curro jimenez por un tiempo, me gusta la idea, pero y la money cuanto tendríamos de sueldo, pero cada uno.

    cuando quedamos?

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  3. pequeñas o grandes transformaciones, por la fusión económica y social, que a su vez produce otras fusiones, económicas y sociales ...y asì...de corrupción en corrupción va la gente con la promesa de repartir el "botín", de que algún dìa se haga realidad el reparto equitativo de la riqueza...bueno, muy bueno el atraco. Saludos

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  4. Aix, voy a estudiar tu propuesta pero no la veo factible, me pregunto qué pensará hacienda si de la noche a la mañana ayudo a subvencionar centros de rehabilitación social y conceder microcréditos para proyectos de parados, casi prefiero mandar mi parte del dinero a unas cuentas que me he abierto en un paraiso fiscal.

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  5. MARIA: Estas contratada. Si no quieres utilizar armas lo que puedes hacer es insultar a los guardias, que eso desmoraliza mucho.

    JULIA: Por atraco, 50.000 Euracos, un sueldo mensual de 3.000 Euros, más tres viajes de descanso al año. Si es que robar es un buen negocio.

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  6. CLAUDIA: La fábula sostiene que robar a un ladrón, no tiene castigo, pero la policía no piensa lo mismo.

    AINA: Tranquila, poco a poco, cuando estemos en el poder, mangoneamos a manos llenas. Tenemos muy buenos maestros en la Comunidad Valenciana y en Baleares, ¿O no?.

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  7. Pues clientes no te van a faltar en este bendito País.
    Yo, como comprenderás, no debería unirme a tu banda organizada...jeje

    Salu2

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  8. Te aseguro que tal como está el cotarro, por el este, por el oeste, por el norte y por el centro...(El sur de momento no entra en la cooperativa) no vas a dar abasto a tanto aspirante loco por entrar en tu clan...Atraco a las? ¿A qué hora quedamos?
    No está nada de mal la oferta. ¡Ay!!!

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  9. Me has otorgado el puesto perfecto, tengo una lengua muy sucia, se van a cagar!

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  10. Robar al que roba. ¿Problem?

    Me gustaría vivir en reikiavik, que tiene índice de delincuencia 0, o al menos eso me han dicho.

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  11. TONI: Siempre puedes cambiar de bando, tu por lo menos te ahorrarías las prácticas de tiro.
    Saludos.


    PILAR: Animate, te encargarás de saquear el oro de las iglesias, seguro que le podemos encontrar una mejor utilidad.


    MARIA: Aparte de los insultos también puedes utilizar las frases típicas que tanto acojonan:
    "Estais rodeados, tirad las pipas".

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  12. PON: No te preocupes, irán a buscarte a tu casa, eso sí, traete algo de la cocina o un bate de beisbol que estamos escasos de armas.


    KALINA: Seguramente la delincuencia es generada por las desigualdades. Unete a nosotros, no habrá ricos pero tampoco pobres.
    En Islandia no habrá delincuencia pero el frío que hace allí es de juzgado de guardia. Bueno, si no te gusta el verbo robar, utilizaremos redistribuir :)
    Un saludo.

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